07 septiembre, 2006

(FÚTBOL) EL ¿SABIO? DE DONDE

No se puede decir que la derrota de España frente a Belfast y sus alrededores me hayan inducido la animadversión que ya sentía por este macarrilla de medio pelo con el que una multitud de reporteros comparsistas han pretendido que comulguemos a lo largo de ya varios lustros. Con los ojos dislocados he asistido durante año a las presuntas "proezas" de un "sabio" que cuenta en su haber con 1 liga (ganada en el 77), 4 copas del rey (la última en el 88) y no se cuantos "Trofeos Galleta". Este hombre de carácter áspero, por una de esas loterías que tiene la vida por la que "es mejor caer en gracias que ser gracioso", se ha estampado de maravilla entre buena parte de los chupatintas que pueblan el periodismo "rosa-deportivo" de este país. De tal guisa se le han reído sus gracias y se ha cebado un currículo con tendencias tan anoréxicas que poco tiene que ver con los éxitos que se aguardan de un "sabio".


El de Hortaleza, tras el mundial desdiciéndose de lo prometido antes del evento se mete en el más pueril fuero de juego que pueda cometer un entrenador; perder la confianza de su pública (curioso “sabio”). Sin embargo buena parte de la prensa deportiva se hizo el longuis y con cuatro aspavientos histriónicos siguieron brindando el apoyo a este hombre que convirtió el termino sabio en asequible para todo el mundo que viese dos partidos y entienda el fuera de juego.

Parece ser que la paciencia de las marujas deportivas ha alcanzado cumbre y piden higadillos de Aragones de aperitivo. Ojo porque estos mismos se han encandilado del patetismo de Del Bosque y, como se salgan con la suya, nos la aplicaran hasta la vesícula. ¿Alguien realmente piensa que realmente que con Vicente aka Krusty las cosas van a cambiar?.

Sinceramente creo que el problema del fútbol se ha extendido a las bases y si no se comienza con medidas desde los pequeños Padowan poco se va a poder hacer. La situación que vive el fútbol es realmente una excepción del deporte en equipo y me explico. Conozco chavales jugando en distintas divisiones y en distintas categorías. Buena parte de sus progenitores ven en su hijo a una estrella, cosa que hasta cierto punto podría ser normal, pero le meten pájaros a los críos de forma indiscriminada motivo por el que un equipo de fútbol deja de comportarse como tal y pasa a ser un mero escaparate. Buena parte de la base del mundo futbolístico estoy convencido de que no siente su camiseta, el equipo en el que juega es un mero trampolín para pasar a otro de mayor entidad y así sucesivamente. Todos saben que hay mucho dinero en el fútbol que puede asegurar el futuro de chicos y de papas con ganas de desertar de la oficina. La falta de compromiso con el equipo, el ver el grupo como un peldaño más para asegurar mi porvenir y una adicción desmesurada al relumbrón han convertido a los futbolistas en un conjunto funcionarial y es uno de los males que recorre la espina dorsal de nuestro balompié.

Este virus egocéntrico ha encontrado en España un hábitat con vistas al mar. En un país donde el fútbol eclipsa todo, lo deportivo y lo no deportivo, donde los jugadores no exigen revisiones de su porcinos contratos a los 10 meses de firmarlos, donde se es el único estado en el que existen tantos programas nocturnos en los que se repasa pormenorizadamente las insulsas y tópicas declaraciones con las que nos aburren los futbolistas y donde hay periódicos de tirada nacional y regional dedicados casi exclusivamente al cotilleo futbolístico el virus anteriormente comentado se pone tibio.

Hay gente que piensa que a España le iría mejor si jugadores como Raúl no fuesen convocados. Es cierto que se agradece no ver al que "tiraba del carro" arrastrado por las briznas de un campo, pero el hecho de que jugadores como Raúl no vengan a la selección tiene más que ver con un gesto y no con una decisión deportiva. Convocar al madridista y a muchos otros, además de injusto si nos ceñimos a su rendimiento, demuestra un continuismo que es lo que menos necesita "la roja". Es necesaria una renovación a fondo, a riesgo de no clasificarse, porque creo que ha llegado el momento de los ademanes, de las actitudes. Es hora de que los dioses tengan que agacharse por el botijo y de convocar a gente que este mirando el reloj cada dos minutos ansiosos de que empiece el partido. Por este motivo pienso que gente como la que simboliza Raúl, que en cierto modo recuerdan a esos veteranos legionarios de una Roma decadente a seis meses de retirar exigiendo respecto con mendrugo y trozo de queso por hazañas pasadas.

Apuntaba Michel (ex-jugador del Madrid) en el Rondó de La2 que la Federación no debiese salirse de rositas y es que ya van demasiados entrenadores como para que sea casualidad. El combinado nacional se gangrena desde varios puntos y las medidas a tomar más probables sólo acelerarán la putrefacción.

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